La ciudad perdida en La Sierra Nevada de Santa Marta.

La ciudad perdida en La Sierra Nevada de Santa Marta.
La ciudad perdida en La Sierra Nevada de Santa Marta.


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

domingo, 8 de abril de 2018

A Hernando Vanegas Tolosa, in Memoriam.

Dr. Hernando Vanegas Toloza. 
QEPD

En la madrugada del 6 de abril de 2018, cerró sus ojos para siempre, víctima de un cáncer, el compañero Hernando Vanegas Toloza, médico especialista en anestesiología y reanimación. El camarada Hernando fue un hombre consecuente con sus ideario revolucionario lo que le significó la persecución del Estado colombiano en cabeza de uno de los presidentes más perversos que haya tenido Colombia y hoy senador de la república, el paramilitar Alvaro Uribe Vélez.  El compañero Hernando fue traslado con su familia desde Costa Rica, en donde estuvo exiliado varios años, a Suecia, debido a que los tentáculos del fascismo colombiano se habían extendido hasta el país centroamericano y, desde esa tierra, pretendieron secuestrar al querido compañero y llevárselo para Colombia; gracias a la solidaridad del Movimiento Estudiantil costarricense y la ACNUR se logró proteger adecuadamente al camarada para, luego, más tarde ser traslado en el año 2005 a Suecia en donde se incorporó al trabajo de solidaridad con Colombia y al trabajo político  a través de la Asociación Jaime Pardo Leal (Primer candidato de izquierda, candidato a la Presidencia de la república de Colombia, asesinado en el marco de la llamada “guerra sucia” contra el Partido Comunista de Colombia y la unión Patriótica).
Desde Contrastes, envío mi abrazo solidario a la compañera Yadira y a sus hijos, a todos los compañeros, en Estocolmo, de la Asociación Jaime Pardo Leal.
Hernando, descansa en paz.

Muerte y vida (1916) de Gustav Klimt.


¡Ay, muerte!
(A Fernando Jiménez - Ontiveros S.)


Que la muerte no nos atormente
y que la vida sea nuestro faro
pues en la noche oscura de la parca
estaremos desafiando la tormenta.
Y si por algún acaso y sin aviso
nuestra vidas se balancean en el abismo,
ha de saber la muerte socarrona
que le entregamos nuestras vidas
con la dignidad de haberla vivido
entre el amor de una mujer
y un soneto escrito para ella.
¡Ay, muerte, te llevarás un cuerpo inerte,
pero no su felicidad por lo vivido!


Gustavo Figueroa Velásquez

©

Anciano en pena de Vincent van Gogh.



La tarde tiene dardos


La tarde tiene dardos de soledad
clavados  en la carne cansada;
están allí como un látigo de angustia,
como un buitre picoteando la carroña,
son como la sal en una herida abierta,
dardos como lobos hambrientos,
como la letra cargada de veneno.
La tarde tiene dardos de soledad
que punzan en el alma abatida,
son los que siembran nostalgia
cuando la canícula inclemente
es el látigo mortal del astro rey.
La tarde tiene dardos de soledad
sepultados en la llaga miserable,
en el árbol abatido por la infamia,
en el beso muerto por la angustia.


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Silvio Rodríguez (Cuba) - La maza.