Zona Colonial de Popayán, la ciudad blanca, Colombia. Foto tomada de Wikimedia.org..jpg

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Zona Colonial de Popayán, la ciudad blanca, Colombia. Foto tomada de Wikimedia.org..jpg


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

lunes, 10 de agosto de 2020

25 años del asesinato de Manuel Cepeda Vargas, la lucha continúa.


 Violencia, obra del pintor colombiano 
Alejandro Obregón (1920 - 1992).


Despierto a tu mañana

 

Despierto a tu mañana

y al silencio fecundo de tu verso,

despierto en tu tierra feraz

con manos ávidas de lucha,

con la voz del trueno en el invierno,

con el abrazo ternura en el estío.

En esta tierra de asesinos

nacen banderas necesarias,

son semillas para la vida nueva,

se resisten a la sangre derramada,

no callan porque callar es morir.

En esta tierra de sangre derramada

la mentira esconde los sepulcros,

la horrible noche aún no cesa

y las hienas devoran inocentes.

Despierto a tu mañana

de sol, de mares y montañas,

al inminente nacer de la justicia,

al abrazo feliz de este pueblo.

 

Gustavo Figueroa Velásquez

©


" Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."

                                                                                    Bertolt Brecht

Documental "Manuel Cepeda Vargas 
un artista en la política"



Hace 25 años, el 9 de agosto de 1994, fue asesinado, en Bogotá, Colombia,  el abogado, periodista, líder político y último senador del partido comunista y de la Unión Patriótica, el camarada Manuel Cepeda Vargas. El compañero asesinado por miembros del Estado colombiano, suboficiales del Ejercito Nacional y paramilitares al servicio del fascismo de los diferentes regímenes que han y siguen manejando los destinos de un país que está cansado de tanta barbarie y que anhela la paz. El asesinato del camarada, en ese entonces, fue la continuación de lo que se llamaba la “guerra sucia” que era un plan de exterminio de la izquierda democrática colombiana, plan orquestado desde el mismo Estado colombiano; como consecuencia de ese macabro plan, miles de compañeros, hombres y mujeres, fueron asesinados y otros fuimos obligados al exilio para poder seguir viviendo y poder contar esta historia de crimen y coartación de las libertades políticas e ideológicas a la que tienen derecho todos los ciudadanos que viven en democracia. Hoy, después de 25 años del execrable asesinato de Manuel, el Estado fascista colombiano junto a los bárbaros grupos paramilitares siguen asesinando a sindicalistas, trabajadores de la cultura, lideres sociales, lideres ecológicos, es decir, a los hombres y mujeres que quieren una Colombia nueva y arriesgan sus vidas como ya lo hicieron tantos y tantos en el pasado en un país de violencia interminable.

Manuel Cepeda Vargas fue un luchador fiel a las causas populares, siempre estuvo al lado de las luchas de su pueblo; siempre estuvo al lado de los obreros, en la lucha por los derechos humanos, al lado de los que luchaban por la vivienda, por las reivindicaciones estudiantiles, por la cultura, porque Manuel era, además, todo un artista.

Quiero, es mi deber, rendir un homenaje y mi tributo de admiración a un hombre digno, honrado y a la altura de los imprescindibles...

En el siguiente enlace ustedes podrán leer una semblanza que, sobre su padre, hace el Senador por el Polo Democrático Alternativo Iván Cepeda Castro.

https://semanariovoz.com/25-anos-sin-manuel-cepeda-vargas/


María Ángela Salazar Murillo era oriunda de Tadó (Chocó) 
y desde muy joven se radicó en Apartadó. 
Foto de Cristian Garavito tomada de El Espectador, Colombia.

La lucha continúa, hoy, en Colombia, se lucha por el esclarecimiento de la verdad y por la esperanza de que el pueblo colombiano pueda  vivir en paz con justicia social; por eso mismo, debo rendir un homenaje, como no, a la compañera de La Comisión de la Verdad Ángela Salazar, quien murió víctima del Covid-19,  este 7 de agosto de 2020. La comisionada fue una valiente luchadora por los derechos de las mujeres y de los pueblos afrodescendientes. La compañera vivirá en la memoria del pueblo colombiano. Paz en su tumba.

Les dejo este enlace para que ustedes puedan leer y tener una mejor idea de quién fue la comisionada Ángela Salazar.

https://www.elespectador.com/colombia2020/justicia/verdad/angela-salazar-la-comisionada-de-la-verdad-de-los-pueblos-negros/


Los niños muertos, obra del pintor ecuatoriano 
Oswaldo Guayasamin (1919 - 1999).


Algún día me permitiré

 

Algún día me permitiré

el rojo amanecer

de una libertad de alas anchas,

el despertar vertiginoso

de una primavera no anunciada,

me permitiré un abrazo rotundo

con el canto de los pueblos,

ser, por fin y hasta mi muerte,

poeta sin fronteras

y sin la chapa de extranjero.

Algún día me permitiré

ser velero en alta mar,

un faro en la noche más oscura;

me permitiré el beso de tus labios

y no olvidar jamás

que más allá de las montañas,

en el centro mineral

de la tierra del olvido,

eres guitarra, sal y pan,

amada entre mis sueños.

Algún día me permitiré

un vuelo de pájaro libre

hacia lo profundo

de tu mirada siempre inquieta,

un beso de violín nocturno

al centro fundamental

de tus emociones más secretas.

Algún día me permitiré

un encuentro conmigo mismo,

un abrazo con mi pasado

y estremecerme en mi presente

con la realidad nívea

de una piel largamente venerada

en la intensidad intima

de dos y sólo uno.

 

Gustavo Figueroa Velásquez

©

Inti Illimani (Chile) - El pueblo unido.