Monumento del Hombre Caimán en El Plato, Magdalena, Colombia. Foto tomada de Wikipedia.

Monumento del Hombre Caimán en El Plato, Magdalena, Colombia. Foto tomada de Wikipedia.
Monumento del Hombre Caimán en El Plato, Magdalena, Colombia. Foto tomada de Wikipedia.


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

domingo, 1 de septiembre de 2019

A Guillermina, mi suegra, que en paz descanse.


Queridos amigos de Contrastes, vuelvo al encuentro con todos ustedes para seguir con la poesía.

En esta oportunidad quiero hacer un sentido homenaje a doña Guillermina, como yo solía llamarla; ella fue, en vida, y,  lo seguirá siendo desde la eternidad, mi apreciada y querida suegra quien estaba próxima a cumplir sus 90 años pero la parca, con su traje negro, nos la arrancó antes de esa gran celebración que ya se le estaba preparando.
Ella nació en El Plato, Magdalena, en la costa Caribe de Colombia, luego, en su juventud se trasladó al departamento del Valle del Cauca en donde vivió hasta su muerte el día 16 de agosto del presente año. Ella, siempre, soñó con su mar Caribe, con su tierra de la Costa Caribe y, de acuerdo a su sueño, pronto volverá a su mar, a su paisaje, para ser parte, ya desde la eternidad, de esa patria costeña que ahora la abraza para siempre.


Doña Guillermina con dos de sus hijas, Ana Lucía, mi esposa 
y mi cuñada Lourdes.

Nos queda a todos, a su familia, a sus amigos, el recuerdo de su bondad, de su humildad, de su solidaridad; nos quedan sus historias como la del hombre caimán, el que come queso y come pan y toma trago de ron, como ella lo contaba y al contarlo se reía.
Nuevamente, presento mis condolencias a toda la familia lópez Ospino, a esa querida familia que tanto aprecio y quiero.
Querida suegra, déjeme desearle buen viaje a la eternidad, buena mar y a ritmo de vallenato descanse en paz.

Binomio de Oro - Canción para mi madre

La soledad, óleo sobre tela de la artísta colombiana 
Marcela Sánchez, Mara.


Noche de sábado


Bebo un brandy
en mi soledad profunda
de este sábado de noche oscura,
en este silencio absoluto
que invade de frío mis sentidos
y el alma se arruga un poco
y tú no estás;
la distancia es un muro
o un cadalso en donde muere
el beso de la ternura
y se opaca el brillo níveo del amor.
Estoy solo, si, inmensamente solo,
y, a lo lejos, aúllan lo lobos
y el alma gime y tú no estás.

Gustavo Figueroa Velásquez
©

Fotografía tomada de internet.


Amar la vida


Amar la vida y amarla para vivirla,
recorrer caminos y abrazar amigos,
besar la copa donde tomo el vino,
amar el sueño de sentirme amado.
Amar la vida subiendo la montaña,
disfrutar del viento cuando sopla suave,
gozar del tiempo que me queda libre,
abrazar el canto que me arrulla el alma.
Volver desde la noche más oscura,
buscar la luz para vivir de nuevo,
abrir las manos para sentirlas mías,
sentir mi tierra aunque la tenga lejos.
Cantar mi canto para que me oigan,
hacer del canto un himno de alegría,
levantar un corazón dispuesto a amar,
sembrar campiñas de semillas nuevas.
Amar la vida y ahuyentar la muerte,
beber el agua de quien bien la ofrece,
comer el pan para mitigar el hambre,
amar y amar para honrar la vida.


Gustavo Figueroa Velásquez

©



Mercedes Sosa - Alfonsina y el mar.