Cali, Colombia. Foto tomada del blog iadb.org

Cali, Colombia. Foto tomada del blog iadb.org
Cali, Colombia. Foto tomada del blog iadb.org


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

martes, 11 de mayo de 2021

Cali resiste, Colombia despierta.


 

Queridos amigos de Contrastes, quizá muchos de ustedes ya estén enterados de la dramática situación de orden social que se vive en Colombia y en Cali, concretamente.

La huelga nacional que se adelanta en Colombia, desde el 28 de abril, es para exigirle al gobierno fascista de Iván Duque, títere del sanguinario expresidente Álvaro Uribe, la derogación de una reforma tributaria y de la reforma a la salud, etc,  La respuesta del gobierno fascista ha sido una represión sanguinaria, violenta y pisoteando, sin ningún tipo de escrúpulos, los derechos humanos a los que el Estado colombiano se ha comprometido respetar internacionalmente.

El Paro Nacional sigue, con Cali como epicentro de la resistencia a la barbarie fascista, y el gobierno prepotente de Iván Duque rechaza abiertamente acuerdos con el Comité Nacional de Paro y lo único que hace este gobierno, junto con los medios de desinformación colombianos (RCN, CARACOL, El Tiempo, Semana, etc) es tratar de manipular al grueso de la población y, lo peor, están tratando de enfrentar pueblo con pueblo para de esta manera desprestigiar el Paro Nacional y crear las condiciones para decretar el estado de conmoción interna (antiguo estado de sitio) y con ellos darle el poder total al Presidente y este, a su vez, a los militares para que violen abiertamente los Derechos Humanos, también, quieren crear la sensación de caos general para justificar la suspensión de las próximas elecciones presidenciales porque saben que las van a perder. Tengo que decir, que ya tenemos una dictadura en Colombia.

Las organizaciones políticas del mundo (ONU, Unión Europea, Estados Unidos, OEA) deben reaccionar enérgicamente y exigirle al gobierno de Duque el cese de la violencia contra el pueblo. A día de hoy, el Esmad (fuerza antimotines del Estado), el Ejercito y paramilitares han asesinado a más de 40 jóvenes, la mayoría en Cali, han desaparecido cientos de personas y han violado a mujeres, jovencitas que protestaban pacíficamente.

Me solidarizo con el pueblo colombiano, con esa tierra que me vio nacer y que tuve que dejar por el terrorismo de Estado que acabó, a sangre y fuego,  practicamente al movimiento político del que participé: La Unión Patriótica. Dice el himno nacional de Colombia en una de sus estrofas: "Cesó la horrible noche...", no, la horrible noche no ha cesado y las hienas sedientas de sangre de pueblo acechan por las calles. La horrible noche no ha cesado pero el pueblo no se rinde y la lucha sigue.

Al gobierno de Duque-Álvaro Uribe, a los militares y a la Policía Nacional: Cali y toda Colombia se respeta.

Dadas las circunstancias que vive el pueblo colombiano me permito invitarles a leer dos poemas que resumen lo que nosotros como poetas sentimos en estos días de lucha por una Colombia nueva, justa para todos.

Reciban mi abrazo.

Foto tomada del blog La joroba del camello.


Patria y muerte

 

¿Cómo escribir los versos más dulces

cuando a tu país lo matan en las calles?

 ¿Cómo  “sacrificar un mundo para pulir un verso”*,

 si te silencian las balas oficiales sin perdón?

 Gente de todos colores:

 media,

 de abajo,

 estudiantes,

 niños,

 muchachos

 viejos,

 arrancados,

 artistas,

 pequeños empresarios

 buhoneros

 mecánicos,

 poetas y

 chaceros

 marchan por las calles,

 con el amarillo, azul, rojo de la bandera

 enhiestos los colores de la patria.

 Todas las gargantas juntas

 juntas todas las gargantas

 alzadas

 en una sola garganta

 furia jupiterina contra

 los tributos,

 los gravámenes,

 los impuestos inclementes

 de arraigados tentáculos

 que estrangulan los salarios de la nación.

 Y han disparado desde todos los costados

 del país,

 sin piedad,

 han tirado matar

 y los medios electrónicos y escritos

 oficiosos con la pauta publicitaria del gobierno

 en el bolsillo

 niegan los muertos sin sonrojo,

 sin pudor:

 esos muertos no son sus muertos,

 ufanándose de decir “siempre la verdad”

 Nadie ha dado la orden de disparar

 -vocifera el gobierno-

 pero si todos los vieron,

 a esos muertos que son nuestros muertos

 caer,

 todos los vieron

 desangrarse en la bandera patria

 que llevaban como escudo

 en una larga agonía,

 agonía larga

 para la cual nada podrá el

 olvido…

 porque esos muertos si eran nuestros muertos.

 

Carlos Augusto Pereyra Martínez


Foto tomada del blog La joroba del camello.


Dolor de patria

 

Hay un dolor de patria

que inunda los ríos tutelares,

que se arrastra por el polvo,

un dolor como de sangre,

de cuchillos fieros en la carne.

Un dolor como de ausencia,

de páginas arrancadas a los libros,

de funestos discursos repetidos,

un dolor maldito que ahoga

el inminente grito de los pueblos.

Hay un dolor de patria

que se retuerce por las calles,

un dolor que abre grietas

en una bandera desteñida.

 

Gustavo Figueroa Velásquez

©

Canción sin miedo.



El Grito

 

El grito, como un eco aterrador,

como una sirena enloquecida,

como un vidrio que se rompe,

como el ego destruyendo espejos.

El grito, como una ola moribunda

como un dardo a los oídos,

como el llanto que constriñe,

como de la carne torturada.

El grito de uno y de todos,

de los cuerpos mutilados,

de Kim Phuk gritando quema,

de ellos, los inocentes,

desangrando su infortunio.

El grito de dos hermanos coreanos

abrazados en medio de las bombas.

El grito, si, el grito del horror,

un grito de rabia e impotencia,

un grito que duele en las entrañas,

pero, un grito como un eco infinito,

un eco contra el fin de la barbarie.

 

Gustavo Figueroa Velásquez

©

El pueblo unido jamás será vencido.