Queridos amigos de Contrastes, os invito a una nueva edición de Contrastes en la que os ofrezco dos poemas, recientemente escritos, y sus correspondientes versiones musicales que espero que a vosotros os guste.
Un café no calma la espera
Un café no calma
la espera
de un corazón
lejano
que quizá ya no
palpite intenso,
quizá le falte
un abrazo
o el vuelo fugaz
de un beso;
en fin, un café
no calma
la espera de un
corazón lejano.
Un café no calma
la espera
de un corazón
lejano,
se saborea lento
y sin prisa,
amargo como la
espera,
y, en el primer
sorbo de la mañana
el alma leve se
desespera.
Un café no calma
la espera
de un corazón
lejano,
un café como un
vicio cotidiano,
un corazón
bebiendo tragos amargos.
Gustavo Figueroa Velásquez
©
Me gusta
Me gusta mirarte
y escucharte
cuando me hablas
plena de amor,
es como como que
el amor te viste de lujo
para embriagarme
con tu belleza,
es la gloria de
descubrirte enamorada
cuando me besas
con tu mirada.
Me gusta pintar
de poesía nueva
cada encuentro
para ser felices
y amarte en la
risa que me dedicas.
Me sorprende el
minuto en el que callas
porque te veo en
cuerpo y alma
y me enamora el
brillo de tus ojos
pintados con el
más fino pincel.
Me gusta soñarte
tan femenina
posando para el
lienzo de mis instintos,
soñarte
derrochando piel al amanecer,
moldear tu
cuerpo de piel tan fina.
Gustavo Figueroa Velásquez
©

Y a mí me gusta leerte, Gustavo. Quizás porque vea en la poesía una manera serena y bella de transformar el mundo, de abrir conciencias.
ResponderEliminarTus poemas están escritos con primoroso cuidado. He observado esto en varios poetas colombianos con los que comparto versos y amistad. No sé, hay una belleza incontestable que nace de lo aparente sencillo. Encantamiento. Claro que ahí, en esa Colombia bella, nació ese gigante llamado Gabriel García Márquez.
Un inmenso abrazo y gracias por contactarme y dejarme un comentario, pienso que para enmarcarlo..
Teo, agradezco mucho tus elogiosas palabras que, obviamente, me estimulan en este trabajo cultural que amo. La referencia a la tierra de Gabriel García Márquez, a esa tierra que ha parido tantos e inolvidables poetas, es para tenerla siempre presente. En esa hermosa tierra colombiana, que tanto enamora a los visitantes, se han compuesto canciones sublimes, poemas extraordinarios como "Canción de la vida profunda", de Porfirio Barba Jacob, o novelas escritas con el alma como "La vorágine", de José Eustacio Rivera, publicada en 1924, "La María", de Jorge Isaacs, una de las más excelsas novelas del romanticismo latinoamericano. Colombia, amigo Teo, es un país en donde se habla el español con un gran cuidado, lo que permite que, en general, los colombianos sean claros en la conversación cotidiana o en lo académico.
EliminarTeo, me siento muy honrado con tu visita a mi blog y vuelve cuando quieras, que esta también es tu "casa".
Recibe mi abrazo.
Un café no calma la espera, es una máxima de la vida, cuando uno recurre a la arábiga para que obre como paliativo de quien uno espera que vuelva. Que bien concilia la letra con esa salsa que marca en estribillo o pregón que no basta un café, porque se nos vuelve café amargo.
ResponderEliminarEn el segundo poema brota la anáfora en el reiterativo "me gusta" que abre toda una paleta de colores de sentimiento por esa mujer que nos enamorado de alma y cuerpo. Sentimiento bolero. Un abrazo. Carlos
Maestro Carlos, gracias por tu visita y por tus comentarios llenos de análisis siempre inteligentes. Recibe mi abrazo.
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