Amigos
míos, esta semana les invito a leer un poema que forma parte del cuerpo de un
libro de cuentos, estremecedor, que
recoge historias, mitad realidad, mitad fantasía. El libro “El guerrillero
ciego” fue escrito por el médico cirujano Hernando Vanegas Toloza quien sufrió
en carne propia la terrible persecución del Estado colombiano. Algunos de los
cuentos del libro en mención fueron escritos a partir de la experiencia vivida
por Hernando en la Sierra Nevada de Santa Marta en donde tuvo que refugiarse para
tratar de escapar de la persecución estatal debido a sus luchas políticas en
favor del pueblo colombiano. Tres de los hermanos de Hernando fueron asesinados
por los paramilitares que siempre actuaron y actúan en connivencia con las
fuerzas de seguridad del Estado colombiano.
Mariposas amarillas, foto tomada de internet.
Vuela, ve y dícelo
He visto volar
las mariposas más hermosas
de mi tierra,
mariposas amarillas danzan orgullosas
en los arroyuelos de mi Sierra,
como pidiéndole al cielo
Paz y clemencia,
como yo he implorado
que tu ausencia
no se prolongue demasiado...
Y la bella tornasolada
que con su revolotear
va describiendo mi andar
en la montaña verde, verde,
en la búsqueda del que nada pierde
y por el contrario, todo ha de ganar...
Oh!, mariposa azul, negro y rojo,
la del noventa y ocho en tus alas
vuela, ve y decíselo...
dile que...
todas las noches trasnocho
pensando en su amor sincero.
Decíle que mi amor
es cada vez más firme,
que tendría que morirme
para dejar de amarla.
Mariposas, maripositas...
bellezas de mi Sierra...
mariposita blanca y pequeñita,
símbolo de pureza,
dile que aún después de muerto
la seguiría amando
porque ella es mi puerto
después de cruel naufragio.
Mariposita,
vuela, ve y díselo...
Poema del médico, Escritor y Poeta
Hernando Vanegas Toloza
©
Los niños de la calle. Foto tomada de internet.
Qué agonía
Qué agonía más agónica
este desfile interminable
de minutos imposibles
en el espejo de la espera.
¿Soy el tiempo irreductible
o soy la espera agobiante?
No sé, en cualquier caso
pasa el tiempo sin mirar atrás
y queda un cúmulo de heridas,
implacable monumento
de la otrora gloria humana.
Gustavo Figueroa Velásquez
©
Libros ardiendo. Foto tomada de la tertulia
de la granja.com
Los poemas se quemaron
Los poemas se quemaron
y fueron ceniza, no más palabras,
metáforas calcinadas tristemente,
versos silenciados en la hoguera,
escupidos por las editoriales fanfarronas,
condenados al más bárbaro mutismo;
odas ardiendo como teas,
la sangre de un Poeta hecha polvo.
Gustavo
Figueroa Velásquez
©
Mercedes Sosa (Argentina) - Canción con todos.



