Alumbrado navideño en El Cerrito, Valle, Colombia. Hotel Club el Paraíso. Fotografía de Elias Aspril

Alumbrado navideño en El Cerrito, Valle, Colombia. Hotel Club el Paraíso. Fotografía de Elias Aspril
Alumbrado navideño en El Cerrito, Valle, Colombia. Hotel Club el Paraíso. Fotografía de Elias Asprilla.


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

sábado, 7 de febrero de 2026

De amor y dolor

 Queridos amigos y amigas de Contrastes:

Han pasado los años, silenciosos y hondos, como pasan las estaciones sobre un jardín que alguna vez estuvo en plena floración. Durante más de una década, este espacio fue casa de palabras, refugio de emociones compartidas y puente invisible entre mi voz y la de ustedes, mis lectores fieles. Luego vino el silencio, no como olvido, sino como una pausa necesaria, una respiración larga antes de volver a nombrar la vida.

Hoy regreso, y regreso de la manera más natural para mí: con poesía hecha música, con imágenes que respiran verso, con canciones que nacen del mismo lugar donde antes nacían los poemas.

Esta nueva entrega reúne dos latidos distintos de un mismo corazón.
“Muero de amor” es el eco de una ausencia, el relato íntimo de quien ha perdido el amor y camina entre la soledad y el dolor, buscando aire en medio de la memoria.
“Cuando se tiene una madre”, en cambio, es luz, gratitud y ternura: un homenaje a mi madre y a todas las madres, presencia que sostiene, abriga y da sentido incluso al paso del tiempo.

Vuelvo a este blog no para empezar de nuevo, sino para continuar la misma historia con otra forma de decir.
Si alguna vez estas palabras fueron también un poco suyas, ojalá vuelvan a habitar aquí, como quien regresa a un lugar querido donde todavía arde una pequeña lámpara encendida.

Bienvenidos otra vez.


Muero de amor

Dejé mi rancho y dejé el amor,

me fui llorando con mi dolor;

caminé sin rumbo fijo

por esas calles que no elegí.

Ella, mujer ingrata,

destrozó mis sentimientos,

hizo de mí una marioneta,

un trapo viejo que abandonó.

Aquí estoy solo y vacío

en este bar bebiendo ron,

no soy de aquí, soy forastero,

no tengo amigos, no sé qué hacer.

¿Dónde quedaron mis ilusiones?

murieron todos mis sueños

en ese rancho que fue mi hogar,

quedé deshecho en la soledad.

Mis lágrimas son gotas de sangre,

heridas abiertas sin compasión;

yo solo soy un solitario,

un borracho muerto de amor.

 

Gustavo Figueroa Velásquez

©


Muero de amor 
Autor: Gustavo Figueroa Velásquez


Cuando se tiene una madre

(Un homenaje a la mía)

 

Cuando se tiene una madre,

una madre como la mía,

se tiene el color de la vida,

se goza de mucha alegría.

 Cuando se tiene una madre,

que tiene color de esperanza,

se tiene seguro el futuro,

y se tiene un montón de ternura.

 Cuando se tiene una madre,

una madre como la mía,

se sabe que el sol es bello

con sólo verle sus ojos.

 Cuando se tiene una madre,

se comparte mejor la mesa,

el vino se hace más vino

y su beso es primicia divina.

 Cuando se tiene una madre,

una madre como la mía,

se tiene un abrazo bello,

se sabe lo que es ternura.

 Cuando se tiene una madre,

una madre como la mía,

todos somos felices,

Rosa amada, flor de carne y hueso.


 Gustavo Figueroa Velásquez

©


Cuando se tiene una madre 
Autor: Gustavo Figueroa Velásquez

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