Queridos
amigos de Contrastes:
Quiero
presentarles mis disculpas por no haber actualizado esta bitácora la semana
pasada, pero, la verdad, es que me sentí sin fuerzas para ello, he estado muy
ocupado y un poco cansado; de todas maneras, Contrastes sigue su vuelo poético
y, hoy, quiero brindarles esta edición como un homenaje a un pueblo que comencé a
conocer, desde mis tiempos en Colombia, a la altura de Pablo Neruda, de Violeta
Parra, de Víctor Jara y de Salvador Allende. Luego, ya en Suecia, y con el
contacto directo de mucha gente amable y querida de ese noble pueblo, me
acerqué más de corazón y de alguna manera comencé a hacerme ciudadano de esa
bella tierra austral; me acerqué a la particular manera con la que ellos hablan
el idioma de Cervantes, a su gastronomía, a su humor y a su cultura. Todo este
preámbulo es para decirles que esta entrada de Contrastes es un homenaje al
noble pueblo chileno al que he aprendido a amar como amo a la Gran Patria
Latinoamericana.
Hoy
publicaré, entonces, tres poemas, dos que ya he publicado en Contrastes y un
tercero que debuta hoy en esta bitácora.
Queridos
amigos, reciben mi más grande y fraterno abrazo.
Valparaíso, Chile
Oh
Valparaíso…
Oh, Valparaíso,
puerto de mis amores,
tierra de cerros y caletas;
hasta ti llega la brisa
marina
para besarte largamente,
oh, Valparaíso,
mi puerto soñado.
Un lucero se escapó de tu
regazo
para ser mi inspiración,
mis ojos lo atraparon
y en mi alma se anidó.
Oh, Valparaíso, Joya del
Pacifico,
desde la policromía de tus
cerros
desfilan atardeceres ávidos
de mar;
tú eres el poema deseado
y en medio de la noche
tienes cuerpo de sirena
y rostro de mujer.
Gustavo Figueroa V.
©
La sevillana - obra del artista chileno
Alfredo Valenzuela Puelma.
Eva
Magallanes
Eva Magallanes, Eva de fuego,
mujer inmensa como las olas del mar,
amante más allá de los prejuicios,
artista de la más fina estirpe.
Eva Magallanes, Eva mujer,
Eva de todos los tiempos:
tú eres la palabra que se crece,
la pincelada que dibuja un horizonte.
Eva mujer, Eva madre, Eva amante,
Eva luna, Eva de todos los tiempos,
tu palabra se eleva esplendida
como el vuelo del cóndor por los Andes.
Eva Magallanes, Eva madre,
Eva de las uvas, Eva poetisa,
tú eres el verbo amar hecho fuego,
y eres la carne que reclama amor.
Eva, siempre Eva,
Eva de Chile,
eres el beso histórico de Tita,
la caricia desnuda a media noche,
eres el divino instante de la risa.
Gustavo Figueroa Velásquez
©
Pablo Neruda - Foto tomada de
www.ventanalatina.co.uk
Pablo Neruda
Pablo
Neruda, viajero incansable,
en
ti la vida no se detiene,
de
tu boca se desgranan metáforas
y
una oda es Valparaíso que despierta.
Pablo
Neruda, compañero, camarada
desde
Isla Negra hasta Temuco
llora
el viento tu ausencia terrestre,
pero
estás aquí, vivo, entre tu pueblo.
Pablo
Neruda, poeta proletario,
desde
las alturas de Machu Picchu,
el
inca despierta, guerrero invencible
y
empuña tu espada de versos de fuego.
Pablo
Neruda, en ti el amor es sabio,
es
un poema rotundo, apasionado,
son
las olas del mar en la piel de Matilde,
es
una caleta adormilada en una tarde estival.
Pablo
Neruda, poeta universal
para
ti las uvas destilan el mejor de los vinos,
el
trigo se hace pan para tu boca temucana
y
Allende te abraza donde se abrazan los gigantes.
Gustavo
Figueroa Velásquez
©
Violeta Parra - Gracias a la vida.


