La ciudad de Cali, Colombia - Vista nocturna.

La ciudad de Cali, Colombia - Vista nocturna.
La ciudad de Cali, Colombia - Vista nocturna. Fotografía tomada de Wikipedía.


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

Mostrando entradas con la etiqueta La poesía de los Figueroa.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La poesía de los Figueroa.. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de marzo de 2016

La poesía de los Figueroa (VI)

La poesía de los Figueroa (VI)

Queridos amigos de Contrastes, para esta semana quiero invitarles a leer la sexta entrega de la poesía de los Figueroa; como ya ustedes lo saben, mi hermano Orlando y mis sobrinas Estefanía y Lorena cultivan el arte de la poesía y lo hacen, a mi juicio, con una gran belleza que bien vale la pena destacar.
También publico en este edición de Contrastes el trabajo fotográfico de mi sobrina Diana Figueroa M., quien, en la actualidad estudia artes plásticas en la ciudad de Cali, Colombia.
Espero que este trabajo sea de el agrado de todos ustedes y espero que me dejen sus comentarios que serán muy importantes para mi hermano, para mis sobrinas y, obviamente, que también lo son para mi.

Fotografía urbana (I) 
de Diana Figueroa M.
©


CLAMOR DESESPERADO


¿Señora, señor, no me ve?
¿Señora, señor, no me escucha?
¿Señora, señor, no me siente?
¿Señora, señor, no me huele?
Su corazón de piedra se volvió.

¿Señor político, no me ve?
¿Señor político, no me escucha?
¿Señor político, no me siente?
¿Señor político, no me huele?
Su corazón de piedra se volvió.


¿Señor acaudalado, no me ve?
¿Señor acaudalado, no me escucha?
¿Señor acaudalado, no me siente?
¿Señor acaudalado, no me huele?
Su corazón de piedra se volvió.

Su alma de sombras se cubrió
y sus sentidos aletargó
su inmutable posición al ostracismo me condenó
a transitar un destino que de poder no habría escogido
a sufrir lo indecible sin querer
a beber en la copa de aquel tósigo maldito.

¡Señora, señor, despierte usted!
ahora que a tiempo está, su chico podría ser
no olvide que todo se devolverá.



ORLANDO FIGUEROA V.
©

Fotografía urbana (II) 
de Diana Figueroa M.
©

Petición

Silencio
- un instante tan memorable
que se vista de eternidad ante tus ojos –
Tus ojos
- portales blancos en donde el amanecer
se bebe todas nuestras sombras –
Paciencia
- la capacidad de alejarse de todo
sin perder la pertenencia –
Tus manos
- arquitectas del destino por las cuales
todo puede recrearse –

Déjame presentarte el sonido único del devenir
cuyo susurro anciano pasa más inadvertido
que el de las horas.
Déjame enseñarte a beber de ese flujo
que sin notarlo nos ha cavado
en las palmas estos surcos
por los cuales lees mi mañana.

Hoy tengo el cuerpo engalanado
por tejidos de esa fábrica que
recubre el firmamento,
pero tenga el alma limpia
y la presento bien desnuda
pues sólo con este conocimiento
piensa engalanarla.

Levanta pues la palma de tu mano
y observa cómo con ella se eleva mi mundo entero.
Sin derrumbarte, sin dejarla vacilar
ubícame al nivel de las esferas allá
en los confines mismos del universo.
Como un Atlas o un aciago Prometeo,
permite que agobie tus hombros amplios
con el peso muertos de mis esperanzas y mis sueños.

Sólo en el otro podremos reinventarnos,
trascender de nuestra humanidad
y ubicarnos allí mismo en donde
las olas de unos mares infinitos
revientan contra nuestras frentes
como potros alocados.

Silencio
- Orión brilla orgulloso está noche
sobre nuestras cabezas -

Estefanía Figueroa Buitrago
©
http://unatragediaparasoniadores.blogspot.se/

Fotografía urbana (III) 
de Diana Figueroa M.
©

Exilio

¿Por qué han cerrado las puertas para mí?
¿Por qué han impedido mi regreso?
Yo solía ser su más preciada luna,
plata blanca derramada sobre arroyos cristalinos,
una nota aguda amenizando las veladas.
En ese lugar donde los castigos se convertían en caricias
y las reprimendas resonaban como flautas,
solía  correr entre figuras nacidas del incienso,
entre risas infantiles provocadas por las plumas.

Solo partí para buscar las flores más hermosas,
para adornar aún más aquellas tierras,
para regalarles el anhelado epíteto de la beldad.
¿Por qué han cerrado las puertas para mí?
Hierro frío, acero gris disfrazado de mármol sonrosado,
un centenar de delicias vedadas para su más amada perla,
una vista infame desde el otro lado del portal.

Solía ser el más cálido rayo
en la morada misma que hoy me condena al abandono.
Quisiera vivir de nuevo en sus llanuras,
embriagarme una última vez con el aroma de sus frutos,
recoger las cosechas fecundadas por el gozo.

¿Por qué han impedido mi regreso?
¿Por qué el cielo seguirá impávido en vida?
…vidas devastadoramente largas,
porque las alas solo crecen para gracias más divinas,
porque seguiré aguardando para probar la dicha clara.


Lorena Figueroa B.
©
http://quebradadeoro.blogspot.se/

Fotografía urbana (IV) 
de Diana Figueroa M.
©

Intuyo

Intuyo que tu verdad
tiene un traje de mentira,
una confusión prístina
como el pecado original,
una estela de neblina
aferrada a la mascara
que te hace verosímil.
Intuyo que tu verdad
es flor de fango,
una imagen confusa,
un cuerpo poroso
supurando falsedad,
una verdad que florece
con la savia de un corazón
viciado de ternura.
Intuyo que tu verdad
fluye como un río
de aguas contaminadas,
una verdad efímera
como el brillo
de un relámpago.
Intuyo que tu verdad,
capitalismo despiadado,
es noticia cotidiana
maquillada de justicia.


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Marta Gómez (Colombia) - Manos de mujeres.