Panorama del Hotel del Hielo en Jukkasjärvi, Suecia.
El tiempo nos acecha
El tiempo nos acecha
con su carga de arrugas,
como un bandoneón
después de desgarrarse el alma
en una noche de arrabal.
El tiempo se esconde
en cada poro de la piel,
se toma su rumbo eterno
para decrepitarnos,
insolentemente,
impúdicamente,
hasta convertirnos
en un antiquísimo
y frágil amasijo,
una mueca despiadada
de lo que fuera
un cuerpo vigoroso,
para dejarnos con la piel
demasiado ligera,
para dejarnos preparados
para hacernos polvo.
Gustavo Figueroa Velásquez
©
Hotel del Hielo en Jukkasjärvi, Lappland, Suecia.
Fotografía tomada de internet.
Allí
Amor quiero soñar contigo,
soñar que, de pronto, premeditadamente,
un disparo de tu amor profundo
me deja inquieto a la altura de tus senos.
Allí, ingrávido, ligeramente indómito,
desboco mis instintos como un animal en celo;
no sé si cabalgo o si vuelo o si pienso,
todo en tu cuerpo me parece un sueño.
Ver, sentir, palpar, besar, vivir,
todos los verbos los conjugo, solícito,
viajando incansable por tu piel de seda,
ah, mortal dichoso, poeta de mil gozos.
Amor quiero soñar contigo,
soñar que soy lo que tú quieres que yo sea,
hechicero irreverente o estrella solitaria
o una gota de vino resbalando por tus labios.
Gustavo Figueroa Velásquez.
©
Un unicornio de hielo en el Hotel del hielo de Lappland, Suecia.


