Parque Francisco Antonio Rada de El Cerrito (V), Colombia.
Volar, volar, volar muy alto
Volar, volar, volar muy alto,
más allá de lo posible,
extender las alas de la
imaginación,
sentirse libre, buscar el
infinito
y trascender.
Volar, volar, volar muy alto,
más allá de la rutina,
lejos de la desesperanza,
volar para nacer de nuevo,
decantar historias
y ser juglar en pueblos
olvidados.
Volar, volar, volar muy alto,
resolver entuertos,
derribar murallas,
eliminar fronteras,
ser poeta y ser poema,
una aurora boreal escandinava.
Volar, volar, volar muy alto,
volar hacia la frontera de la
concordia,
abrazar amigos,
reír y llorar con ellos,
brindar por los años idos,
beber el vino por los que
vendrán.
Volar, volar, volar muy alto,
abrir las alas para volar
hasta tu encuentro,
celebrar la dulce caricia de tu
beso,
la fiesta de las olas en la mar,
y una noche de luna llena
en el parque Rada de El Cerrito.
Gustavo Figueroa
Velásquez
©
Midnight Dreams - Foto tomada
de www.pinterest.com
Volar
Volar, seguir volando para no morir,
para no rasgar la piel
en el filo hiriente de la piedra;
volar para no huir,
para enfrentar el sueño del ayer,
para atraparlo entre la manos
y hacerlo polvo y libre del pasado
seguir volando alto
como el cóndor de los Andes.
Volar y contemplar el mundo
más allá de sus miserias,
volar para descubrir hasta el arrobo
que el amor y la belleza, juntos,
son el alma y la armonía
del feliz cuerpo que habitamos.
Gustavo Figueroa Velásquez
©
Liliana Montes / Jaime Henao - Ronda (Corazón coraza)
