La ciudad de Cali, Colombia - Vista nocturna.

La ciudad de Cali, Colombia - Vista nocturna.
La ciudad de Cali, Colombia - Vista nocturna. Fotografía tomada de Wikipedía.


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

Mostrando entradas con la etiqueta Poemas de Gustavo Figueroa Velásquez y Rafa Hernández.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas de Gustavo Figueroa Velásquez y Rafa Hernández.. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de abril de 2016

Primero de Mayo - Día Internacional del Trabajo


Apreciados amigos de Contrastes:

Con motivo de celebrarse el Primero de Mayo el Día Internacional del Trabajo, quiero rendirle un homenaje a todos los compañeros trabajadores de todo el planeta tierra, hombres y mujeres unidos en la tarea de producir y transformar, con su sudor y sufrimiento, un mundo del cual todos ellos son parte fundamental de la historia de la humanidad. Para ellos mi admiración, mi respeto y mi solidaridad.

Para esta ocasión me permito publicar un poema que escribiera el compañero Rafa Hernández, quien tiene un blog con mucho humor y que yo les recomiendo por si a ustedes les hace falta una buena dosis de humor.  El blog se llama "Escribir por afición " y ustedes lo pueden visitar en el siguiente enlace:

Los segadores. Imagen tomada del blog 
Escribir por afición.

Los segadores


Ya vienen los segadores
de segar de tierra baja
con los bolsillos vacíos
y la tripa llena paja.

Antiguos y viejos campesinos
en el arte de la hoz
curtidos por el frió
y abrasados por el sol.

Desde el alba hasta el ocaso
volvían exhaustos y molidos
doblados como la guadaña
con los riñones partidos.

En aquella España muda
dejaron su vida
segando los trigales
por dos reales al día.

Segadores de la Mancha
de Castilla y León
de los Llanos de Visiedo
y del Alto Aragón.

Hombres rudos
de gran corazón
su escuela fue la era
y su patrimonio su sudor.

Vaya este recuerdo
aquellos viejos segadores
que en ardidos rastrojos
sesteaban sus dolores.

Miserias y penurias
sombrero pañuelo y faja
con los bolsillos vacíos
y la tripa llena paja.

Poema de Rafa Hernández (España).
©

Fiesta campesina -  David Teniers II (Bélgica).
Óleo sobre tabla.

La fiesta de las uvas

Sígueme buen pastor que el tiempo de las uvas ha llegado...tu nombre me recuerda a aquéllos hombres que vivían en esos campos agrestes de aquél viejo país, hoy ya tan lejano. Sígueme, pues, que la fiesta está por empezar y ya llegan aquéllos sibaritas ávidos de manjares siempre bien dispuestos y de ese vino apetitoso que abunda a jarras llenas. Hoy habrás de conocer toda suerte de caballeros que, a mi juicio, enaltecen estas comarcas de ricas campiñas y viñedos;  serás un privilegiado al tener la gozosa suerte de apreciar a aquéllas rozagantes damas cuyo porte y majeza no saben de vulgaridades. He aquí, amigo mío, que estamos a las puertas de ese momento en el que todos estos campesinos de mucha casta y donaire abandonan sus cálidos momentos de intimidad familiar para darle rienda suelta al goce, que el espíritu de todo buen ser humano que se estime, se merece; nada más absurdo que el ostracismo autoimpuesto. Pues bien mi querido pastor de mansos rebaños y no de feligreses, ariscos y de doble cara, el tiempo de las uvas está aquí, con su aroma que nos remite a viejos tiempos y nos acerca al intimo segundo del goce del paladar y un fugaz desliz de infinita felicidad en el rostro que nos hace más mortales y merecedores de goces terrenales.
La fiesta ha comenzado y la música llena los sentidos; ya te he dicho que esos campesinos son dignos de ser llamados caballeros y, esas damas, enaltecen su entorno con su aguda picardía y su natural belleza. Ellos, agrestes y, a la vez, muy majos, son la fina estampa del hombre orgulloso de su tierra. Bebe, pues, porque eres parte de esta fiesta, eres parte del poema del aire que acaricia las mejillas y estimula a pronunciar la palabra necesaria que habla de tiempos ya pasados, de horizontes plasmados en los lienzos de los poetas del pincel, de las guitarras y violines hechos para aquéllas manos expertas tanto para el cuidado de la vid como diestras en acariciar las cuerdas de esos instrumentos. Tú eres parte de esta fiesta, ¡la fiesta de los nobles de la tierra porque estos hombres y mujeres si que son nobles! Ellos no saben de patrañas, ni de poderes fácticos, ni de democracias extrañas. ¡Salud que el vino está aquí!
Te lo dije amigo mío, porque eso eres para mi, que el tiempo de las uvas había llegado, aquí está entre nosotros, un tiempo fresco y, a su vez, maduro; bebe, amigo mío, todo es fiesta y nada ha de lastimar el dulce encanto de estos campos, tan tuyos, tan míos y tan de ellos. Baila, deja volar el alma, cree en ti y en tu gente como aquél Zorba el griego ante el fracaso; ríe que no hay nada más saludable para el ser que la risa. Lo ves, ¡ah, qué belleza!

Gustavo Figueroa Velásquez
©

Pan y trigo - imagen tomada de internet.


Hagamos un pan universal


Hagamos un pan universal,
un pan no para la venta,
un pan que sea tuyo y mío,
un manjar rico para todos.

Hagamos un pan universal
que huela a trigo y a futuro,
un pan justo para el hambre,
un pan que sea alimento solidario.

Hagamos un pan universal
para tu boca que es la mía,
un pan multiplicado por millones,
un bocado con sabor a rebeldía.

Hagamos un pan universal
que rompa todos los bloqueos:
un pan caliente en la isla de Martí,
el alimento de un niño palestino.

Hagamos un pan universal
horneado en un horno de ternura,
un pan que brille como el sol
a la hora de un despertar no muy lejano.


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Quilapayún (Chile) - El pueblo unido.