Zona Colonial de Popayán, la ciudad blanca, Colombia. Foto tomada de Wikimedia.org..jpg

Zona Colonial de Popayán, la ciudad blanca, Colombia. Foto tomada de Wikimedia.org..jpg
Zona Colonial de Popayán, la ciudad blanca, Colombia. Foto tomada de Wikimedia.org..jpg


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Antes de la guerra el amor, después de la guerra el amor.

El amor, escultura china en acero inoxidable. 
Tomado de internet.


Tanto amor


¡Tanto amor, ay, tanto amor!
en la sonrisa de un infante
ante la ternura de su madre,
en el guiño plateado
de una luna enamorada,
en ese verso escrito
después de un largo beso.
¡Tanto amor, ay, tanto amor!
en la luz intensa de tus ojos,
en ese vuelo irreductible
de ola marina al amanecer,
en un nocturno viajero
por el poema níveo de tu piel.
¡Tanto amor, ay, tanto amor!
en un bello despertar
después del odio de los bárbaros,
en la palabra que nos hace sabios,
en la hora misteriosa de la aurora
cuando tú y yo somos uno solo.


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Pareja bailando - foto de la escultura tomada 
de internet.


Tan cercano



Tan cercano al mundo que pisamos
y a los horizontes distintos que miramos
se mueven nuestros brazos, remando,
desafiando las olas del amor,
acercándose ineludiblemente
al centro vital de aquélla cama,
arcilla, verde esmeralda,
agua y viento , fuego y trigo;
desnudos nuestros cuerpos
son los frutos de nuestra tierra amerindia,
fantasía y realidad, charango y una quena
que se multiplican exóticos,
como el eco interminable, por algún cañón
de aquéllas montañas de los Andes.
La ausencia es el instinto desbocado
que llama a gritos, desnudo;
es la lengua sedienta que viaja
más allá de  los mares
para lamer la piel azúcar y sal
de aquella Patria Grande.


Gustavo Figueroa Velásquez
©


Sandro de Argentina (QEPD) - Después de la guerra.


9 comentarios:

  1. Me gustan tus versos, en especial el primero me ha gustado mucho su ritmo y su desparpajo.
    SAludos.

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  2. Así de alborotado y de cercano es el amor.
    Tus poemas, en especial el segundo, me han gustado mucho.
    También las esculturas. Lástima que no sabemos los autores.

    Besos, querido Gustavo

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    Respuestas
    1. Hola Myriam, me alegra mucho saber que mis poemas te han gustado y concuerdo contigo en lo que afirmas sobre el amor.
      En relación a las esculturas te cuento que estuve investigando sobre la autoría de las mismas sin ningún resultado...de todas maneras, me gustaron.
      Besos, querida Myriam.

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  3. Dos poemas de amor: el uno en el amor que empareja, une cuerpo y alma, y es delicia de caricia y ensueño. El otro, el amor telúrico por la tierra, por lo que somos, por el barro en que fuimos criados. UN abrazo, Gustavo, desde mi cubil colombiano al pie de la cuesta. Carlos

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  4. Maestro Carlos, como siempre, leer tus comentario es un goce para el alma.
    Un abrazo desde esta Suecia otoñal hasta tu cubil al pie de la cuesta.

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  5. Hace bastante que me encontré a mi misma.Me has encantado Lo que escribes como lo piensas .Un saludo y sin lugar a dudas volveré

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  6. Dos amores diferentes pero a la vez iguales porque el sentimiento emana de un ser único y a la vez universal. Imposible definirlo pero que maravilloso es sentirlo. El Amor, siempre.

    Precioso post Gusavo , me encanta leerte , disfruto mucho lo que escribes porque entiendo que pones tu alma en cada verso.

    Abrazos amigo mío desde mi Argentina (hoy muy feliz)

    REM

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  7. Gustavo que poemas lindos y sentidos, estrechan los lazos de familia. Palabras armoniosas reflejan tu sentir y nos llenan de alegria. Muchas felicidades.

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